Las fiestas navideñas se presentan como una tregua en nuestra personal lucha cotidiana con vecinos, jefes, políticos, compañeros o cenizos que nos rodean. Tiempo de amor y felicidad. Celofán, villancico y mazapán. Al menos eso nos han dicho que debemos creer y ese es el mensaje con que nos bombardean los medios de comunicación para construirnos una burbuja de alegría, como si el resto del año tuviésemos la obligación de ser tristes. Ese escenario tiene su repercusión sobre las parejas y sobre la sexualidad, aunque no siempre positivamente. Veamos los diez mayores peligros de la Navidad para la sexualidad y el amor.
1.La ingesta de alcohol y comidas copiosas minora el rendimiento sexual y el temido gatillazo o falta de deseo femenino están a la vuelta de la esquina.
2. Paradójicamente, la ingesta de alcohol cuando desinhibe y empuja al asedio y encuentro sexual, es el mayor amigo del sexo sin protección. Nochevieja ayuda a los encuentros espontáneos, frescos y libres, y no puede bajarse la guardia cuando se trata de disfrutar pero no de contaminar ni ser contaminados.

4. El ambiente navideño, distendido y tolerante, puede crear un clima apropiado para la seducción o inicio de una relación. Sin embargo esa posibilidad puede ser ilusoria, y si se ve espoleada además por un regalo navideño de la persona deseada, puede confundirse amabilidad o amistad con amor. Esas expectativas irreales pueden recibir un rechazo amoroso como un jarro de agua fría. De la decepción amorosa a la depresión hay un pequeño paso.
5. En relaciones de pareja consolidadas, el ambiente navideño de felicidad y amor puede empujar en las horas de vacación o de noche larga, a hablar con franqueza. A veces, la ternura empuja a efectuar declaraciones de amor y fidelidad, acompañadas de confesiones sinceras de infidelidades pasadas con funestas consecuencias.
6. En parejas rotas, el ambiente navideño de felicidad y amor puede incentivar a buscar la reconciliación, generando un espejismo transitorio ya que es fácil ser feliz unos días bajo la carpa del circo navideño, pero muy difícil convivir a tiempo completo, estando a las duras y maduras de la vida cotidiana. Esa burbuja artificial de la reconciliación puede estallar en corto recorrido y dañar mas aún las tensas relaciones de quienes fueron pareja.
7. Los viajes y reuniones familiares, el trasiego de compras y encuentros o almuerzos, provocan la disminución de tiempo para la intimidad y para los retozos en pareja. Quien no tiene ocasión, no tiene relación.
8. La puesta en escena de la Navidad suele comportar mayores gastos y también preocupaciones o labores ( preparativos, regalos, etc), todo lo cual genera estress o quebraderos de cabeza que distraen de actividades mas terrenales. No está el horno para mas bollos.
9. Es tiempo de mas comidas y cenas de trabajo o de asociaciones y grupos, con la consiguiente coartada para beber y llegar tarde, lo que unido a la ocasión de frecuentar a la compañera o conocida en ambiente relajado, puede dar pie a situaciones de alto riesgo para la infidelidad. La resaca de tales festines puede ser terrible en términos de confianza con la pareja.
10. Por último, la Navidad es tiempo de nostalgia y de miradas al pasado en el baúl de los recuerdos. Aquél novio o novia del pasado, aquél que era adorable pero que no cuajó, puede retornar a través de una llamada o con la imaginación, y ser idealizado a golpe de champán o campanada. Esa ancla del corazón en el pasado puede lastrar la relación actual de pareja.
Y si alguien no vive en pareja y lleva una vida solitaria, tranquilo que hay grandes ventajas en la Navidad, como se exponen aquí.
- No buscarás regalos perfectos.
- Pasarás la Navidad donde quieras
- Viajarás donde quieras
- No recibirás regalos feos.
- Podrás hacer tu propia fiesta.
- Cantarás voz en cuello.
- No serás la persona perfecta.
- Invertirás tu tiempo sabiamente.
Y añadiría: no tendrás que hacer el amor sin ganas sino cuando quieras y como quieras con quien mejor te entiende: tú mismo.




