Pocas parejas y poco sexo. Ese es una de las angustias que atenazan a muchas personas que ven como pasa el tiempo y como, pese a explorar relaciones, no aumentan el número de encuentros sexuales.
Pues bien, ha sido noticia que, para aumentar la autoestima, un laboratorio británico (Lloyds Pharmacy) ha creado en internet un sistema de cálculo de las parejas y relaciones sexuales indirectas, esto es, el número de encuentros sexuales tenidos con nuestras parejas, y sumándoles los indirectos, esto es, los mantenidos por nuestras parejas o exparejas con otros, y a su vez, las de estos con terceros. El cálculo se detiene y no va mas allá de las seis parejas encadenadas, por aquello de la vieja teoría de los seis grados que parte de que, debido a que el número de personas que conocemos crece exponencialmente en cada nueva relación que hacemos, podemos asegurar sin riesgo a equivocarnos que, con una máxima diferencia de seis personas, estamos en contacto con toda la humanidad ( algo así como ver hasta donde llegan “los amigos de mis amigos”).
Las bases para el cálculo final consisten en tomar en cuenta la media estadística estimada de encuentros sexuales por cada persona atendiendo a su sexo y grupo de edad. Para que tenga mayor fiabilidad añadiría sugiero que el que inserte sus datos en la calculadora considere como “parejas” a lo largo de su vida únicamente a las que supongan una relación no esporádica sino un mínimo de duración de un mes, y que lógicamente hayan incluido relaciones sexuales completas.
Aunque dicho sistema gratuito y virtual nos permite efectuar tan cálido cálculo según nuestra experiencia personal, tiene los problemas de fiabilidad propios de todo método estadístico ( si la media de encuentros sexuales en una fiesta es de dos, posiblemente alguno tenga el doble y otros ninguno), lo cierto es que cumple una doble función:
A) Por un lado, sirve para demostrar los riesgos de enfermedades de transmisión sexual, que se extienden de forma exponencial (“de oca en oca, y hago el amor porque me toca”).
B) Por otro lado, porque nos entretiene y permite halagar nuestro ego y ranking sexual con la sutileza de hablar de parejas “indirectas”. El que no se consuela es porque no quiere.
Tenéis la calculadora aquí.
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